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Plazoleta
Compromisos

En qué creemos y qué hacemos al respecto.

Ser un estudio remoto no es un detalle logístico. Condiciona a quién podemos incorporar, cómo repartimos el trabajo, qué gastamos y hasta qué software acabamos construyendo. Esta página cuenta esas consecuencias.

Está escrita con la misma regla que el método: nada que no podamos sostener en una llamada. Donde ya es una práctica, se describe para que se pueda comprobar; donde todavía es una intención, se dice que lo es.

Trabajo remoto

Remoto por naturaleza. Ingeniería como base. Producto como objetivo.

Plazoleta es un estudio de ingeniería de software con base en Madrid y forma de trabajo remota. Diseñamos, construimos y evolucionamos aplicaciones web y móviles, servicios de backend y plataformas digitales para empresas y startups, combinando visión de producto, tecnología actual y oficio de ingeniería.

No somos remotos por no tener oficina. Somos remotos porque la disciplina que exige el trabajo distribuido —escribir las decisiones, dejar el trabajo reproducible, no depender de que alguien esté en la sala— es la misma que exige el software que aguanta en producción. Lo que es buena práctica de equipo repartido resulta ser, casi punto por punto, buena práctica de ingeniería.

Trabajar así también cambia con quién trabajamos. El cliente no compra presencia, compra criterio; y nosotros no tenemos que elegir a quien vive a cuarenta minutos, sino a quien sabe hacer lo que hay que hacer.

Qué significa en la práctica

Asíncrono por defecto
Las decisiones se escriben antes que hablarse. Una reunión que podía ser un documento cuesta tiempo a todo el mundo a la vez; el documento se lee cuando toca y sigue ahí seis meses después, cuando alguien pregunte por qué se hizo así.
Reuniones con motivo
Nos vemos para decidir, para revisar trabajo o para deshacer un malentendido. No para informar del progreso: el progreso se ve en la aplicación desplegada cada dos semanas.
Trabajo reproducible
El proyecto arranca en una máquina nueva siguiendo la documentación del repositorio. Si hace falta preguntarle a una persona concreta para poder empezar, esa persona es un punto único de fallo — y en un equipo distribuido se nota antes.
Escrito donde se busca
Las decisiones viven en el repositorio y en el gestor de tareas del proyecto, no en un chat privado. El código y la infraestructura son del cliente desde el primer día; el rastro de por qué son así, también.
Presencial cuando suma
Nos desplazamos cuando la reunión lo merece: un arranque, un taller de descubrimiento, una entrega grande. Remoto no significa no ir nunca; significa que ir sea una decisión y no una rutina.

Conciliación

Se mide el resultado, no la silla.

Apostamos por una forma de trabajo flexible y basada en la confianza. Cada persona organiza su jornada con autonomía dentro de los compromisos que el equipo ha adquirido: lo que se pacta es qué entra en las próximas dos semanas y cuándo estará, no a qué hora se enciende el portátil.

El presencialismo no mide trabajo, mide disponibilidad. Y la mide mal: la parte del trabajo que más valor aporta —entender el problema, elegir bien, descartar lo que sobra— no sale de mirar la pantalla más horas.

Esto tiene una contrapartida honesta, y conviene decirla: la flexibilidad solo funciona si las cosas se escriben y los plazos se dicen de verdad. La libertad de organizarse sale de que nadie tenga que perseguir a nadie para saber por dónde va algo.

Cómo lo sostenemos

Objetivos, no horarios
El compromiso es con el alcance acordado y con la fecha, no con una franja horaria. Quien necesita empezar a las siete o parar a las cinco, lo hace.
Franja común corta
Unas pocas horas de solapamiento al día para lo que de verdad necesita ser síncrono, y el resto del día en bloques largos sin interrupciones. El trabajo de ingeniería se rompe con las interrupciones, no con el silencio.
Fuera de esa franja no se espera respuesta
Escribir a las once de la noche porque a esa hora le venía bien a quien escribe no crea la obligación de contestar a las once de la noche.
Sin guardias improvisadas
Si un proyecto necesita soporte fuera de horario, se acuerda por escrito con el cliente, se compensa y se reparte. Lo que no hacemos es dar por supuesto que alguien estará ahí.
Antes de romper a la gente se mueve el plan
Cuando una estimación se queda corta, lo primero que se ajusta es el alcance o la fecha, y se avisa. Las prisas crónicas son un problema de planificación; pagarlas con noches y fines de semana solo las esconde hasta la siguiente.

Diversidad, igualdad e inclusión

Un equipo que se parece demasiado construye productos que solo sirven a quien se le parece.

Creemos en equipos diversos, respetuosos y en la igualdad de oportunidades: que cada persona pueda aportar su experiencia y su perspectiva con independencia de su origen, género, edad, orientación, creencias, discapacidad o circunstancias personales. Valoramos el talento, la colaboración y el respeto, y esa es la parte fácil de escribir.

La parte que nos parece más honesta es que el argumento no es solo ético. Un equipo homogéneo comparte los mismos puntos ciegos, y los puntos ciegos de quien construye software acaban dentro del producto: formularios que solo admiten un tipo de nombre, validaciones que asumen un tipo de dirección, interfaces que solo funcionan si ves bien, tienes buena conexión y vas rápido.

Somos un estudio pequeño, así que aquí la diversidad no se decreta con una cuota: se juega en cada incorporación, que son pocas y por eso pesan mucho. Lo que sí está en nuestra mano es el proceso, para que la decisión se tome sobre lo que la persona sabe hacer y no sobre lo familiar que nos resulta.

Qué hacemos, y qué no

Ofertas con el trabajo, no con el arquetipo
Escribimos qué hay que hacer y qué hace falta de verdad. Las listas infladas de requisitos no filtran por capacidad, filtran por confianza: descartan sobre todo a quien no da por hecho que le van a coger.
Los criterios, antes de ver a nadie
Qué se valora y cómo se pondera se decide antes de la primera candidatura. Fijar los criterios después es la forma más común de justificar a posteriori una decisión tomada por afinidad.
Se evalúa el trabajo
Ejercicios acotados y parecidos a lo que se hace aquí, con el mismo enunciado para todo el mundo. Nada de pruebas de varios días sin pagar: eso no mide talento, mide quién puede permitirse regalar un fin de semana.
El remoto amplía el mapa
No filtramos por código postal ni pedimos mudarse a Madrid. Quien tiene personas a su cargo, vive lejos de una capital o no puede acudir a una oficina sigue siendo elegible.
Accesibilidad también hacia dentro
Ajustamos herramientas y procesos cuando alguien los necesita distintos. Trabajamos la accesibilidad del producto como requisito desde el primer commit; sería raro no aplicárnoslo a nosotros.
Con el acoso y la discriminación, tolerancia cero
Dentro del equipo y en la relación con clientes. Un cliente que trata mal a alguien del equipo es un cliente que dejamos de tener, y esa conversación la damos nosotros, no la persona afectada.

Sostenibilidad

Lo que no se construye es lo que menos consume.

El modelo remoto elimina la mayor parte de los desplazamientos asociados a nuestra actividad: los diarios a una oficina y buena parte de los viajes a casa del cliente. Es, con diferencia, el mayor efecto ambiental que puede tener un estudio de nuestro tamaño, y no hace falta ningún gesto simbólico para conseguirlo.

Como empresa digital operamos sin papel —propuestas, contratos, documentación y firmas son electrónicos— con herramientas colaborativas y un uso de recursos que intentamos que sea el justo. No hay oficina que climatizar ni flota que mantener.

Pero la parte que más nos importa es la que va dentro del producto, porque es la que se multiplica: lo que entregamos se ejecuta miles de veces al día en máquinas que alguien tiene que alimentar. Un backend que hace la mitad de consultas, una app que no despierta la radio del móvil cada minuto y una web que no descarga tres megas de JavaScript consumen menos energía en cada uso — y además son más rápidos y más baratos de operar. Casi siempre, lo eficiente y lo sostenible son la misma decisión técnica.

Dónde se nota

Menos desplazamientos
Sin oficina diaria ni presencia en casa del cliente por defecto. Los viajes existen cuando la reunión los justifica, no por costumbre.
Operativa sin papel
Documentos, propuestas y firmas en electrónico de principio a fin.
Comprar antes que construir
Si una herramienta de catálogo resuelve el problema, lo decimos. El proyecto que no se hace no consume nada: ni presupuesto, ni servidores, ni tiempo de nadie.
Eficiencia como requisito, no como parche final
El consumo se decide en la arquitectura, no en la última semana de optimización. Menos peticiones, menos datos por la red, menos trabajo en el dispositivo.
Infraestructura del tamaño del problema
Sobredimensionar «por si acaso» se paga en factura y en energía todos los meses, y casi nunca se revisa a la baja.
Software que dura
Código mantenible y documentado alarga la vida útil de lo construido. Una reescritura completa cada tres años también tiene coste ambiental.
Alargar la vida del hardware
Un producto que va bien en un móvil de gama media y con cuatro años retrasa su sustitución. Fabricar un teléfono contamina mucho más que usarlo.

Impacto social

La tecnología no arregla nada por sí sola. La que se puede usar, a veces sí.

Creemos que la tecnología puede contribuir a resolver retos reales de la sociedad, con una condición que se olvida a menudo: que la gente pueda usarla. Un servicio excelente que expulsa a la mitad de sus usuarios en el segundo paso no está resolviendo un problema, lo está repartiendo peor.

Por eso desarrollamos productos accesibles, útiles y centrados en las personas: accesibilidad como requisito desde el primer commit, interfaces que se entienden sin manual y sistemas que se comportan cuando la conexión es mala o el dispositivo es viejo. Son las condiciones reales de mucha más gente de la que se supone en una sala de reuniones con fibra.

También significa decir que no. No construimos patrones oscuros —suscripciones imposibles de cancelar, consentimientos tramposos, urgencias falsas—, por bien que conviertan. Que algo suba una métrica no lo convierte en buena idea: lo convierte en una idea que tarda más en pasar factura.

La otra mitad es publicar lo que sabemos. El método, los fundamentos de diseño y el blog están escritos para que sirvan sin contratarnos: qué preguntar a quien construye tu software, cuándo no compensa hacerlo a medida, qué falla de verdad en una sincronización. Un cliente que entiende lo que compra negocia mejor y contrata mejor, aunque acabe contratando a otro.

En qué se concreta

Accesibilidad desde el primer commit
Las WCAG 2.2 en nivel AA como objetivo de trabajo, no como auditoría de última hora. Esta web publica su propia declaración, con lo que cumple y lo que todavía no.
Funciona en condiciones reales
Conexiones malas, dispositivos modestos, gente con prisa y con ruido alrededor. Es donde se cae el software que solo se probó en una oficina.
Sin patrones oscuros
No diseñamos interfaces para que alguien se equivoque a nuestro favor. Si un cliente lo pide, se lo discutimos antes de construirlo.
Los datos justos
Recoger menos datos es menos riesgo para quien los cede y menos responsabilidad para quien los guarda. En esta web la analítica solo se activa si la aceptas, y se puede revocar desde el pie cuando quieras.
Conocimiento en abierto
Método, fundamentos y blog, públicos y sin registro. Lo que aprendemos en un proyecto se cuenta para que sirva en otro que no es nuestro.
Innovación con la cabeza fría
Usamos tecnología nueva —la IA incluida— donde resuelve algo y lo decimos con claridad. No la ponemos donde no cambia nada, ni la usamos como excusa para no entender el problema.

Qué es comprobable hoy

Una página de compromisos que no distingue entre lo que ya se hace y lo que se pretende hacer no vale nada. Aquí está la separación.

Ya es práctica

  • Trabajo remoto y asíncrono, con las decisiones escritas en el repositorio del proyecto.

  • Operativa sin papel de principio a fin, firmas incluidas.

  • Declaración de accesibilidad pública, con las limitaciones conocidas enumeradas.

  • Criterios de selección fijados por escrito antes de ver la primera candidatura.

  • Método, fundamentos de diseño y blog publicados en abierto y sin registro.

Todavía es intención

  • No tenemos plan de igualdad registrado ni huella de carbono medida. Con nuestro tamaño no son obligatorios, y publicar una cifra sin haberla medido sería justo el gesto que esta página quiere evitar. Cuando toque, se mide y se publica aquí.

  • El equipo es pequeño y bastante parecido entre sí. Es un hecho, no un objetivo: los criterios de arriba existen precisamente para que las próximas incorporaciones no lo perpetúen.

No vamos a hacerlo

  • Sellos y certificaciones compradas para poner un logotipo en el pie.

  • Cifras redondas sin metodología detrás.

  • Compensar en papel lo que no se ha reducido en la práctica.

Última revisión: 20 de agosto de 2026.

Esto se comprueba preguntando.

Si algo de esta página te parece papel mojado, es una buena primera pregunta para la llamada. Y si quieres ver la otra mitad, el método está igual de escrito.